Los Estados Unidos han designado oficialmente a dos organizaciones criminales brasileñas, el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), como organizaciones terroristas. Esta acción forma parte de una estrategia más amplia para contrarrestar el tráfico de drogas y la violencia criminal que ha desestabilizado diversas regiones de América Latina.
Históricamente, la administración de Trump ha enfatizado la importancia de abordar el crimen organizado como prioridad de la política exterior de los EE. UU. en América Latina. Al etiquetar a estas pandillas como entidades terroristas, EE. UU. no solo busca atacar sus redes financieras, sino también mejorar los esfuerzos de colaboración con socios regionales en iniciativas de seguridad.
Esta designación tiene importantes implicaciones estratégicas, lo que sugiere que EE. UU. podría aumentar su compromiso militar y operativo en Brasil y en los países vecinos gravemente afectados por la violencia relacionada con las drogas. La cooperación militar mejorada podría centrarse en el intercambio de inteligencia y operaciones conjuntas destinadas a desmantelar las infraestructuras de estas pandillas.
Los efectos prácticos de etiquetar al PCC y al CV como terroristas pueden incluir el congelamiento de activos y sanciones más amplias contra individuos asociados con estas organizaciones. Tales acciones podrían aislar aún más a estas pandillas del apoyo internacional mientras refuerzan la credibilidad de las autoridades brasileñas que luchan contra ellas.
De cara al futuro, la designación de EE. UU. podría llevar a una intensificación de la presencia militar y las operaciones en Brasil y potencialmente desencadenar una reevaluación de las estrategias de seguridad interna de Brasil. La efectividad de este enfoque dependerá de una cooperación sostenida entre las fuerzas estadounidenses y las agencias de seguridad brasileñas en adelante.
